Asociación Vecinal Valle de Tegueste

Las asociaciones u organizaciones civiles debidamente articuladas con presencia e implicación continua en el ámbito social donde desarrollan sus objetivos, representan un indicador válido de la salud democrática de un determinado ámbito territorial y de las instituciones encargadas de administrarlo, pues se ha venido demostrando que su presencia activa obliga a los poderes públicos a tomar en consideración las manifestaciones y consideraciones de la expresión ciudadana más allá de la legitimación que otorga el acceso al poder tras los procesos electorales.

Las asociaciones fuerzan a las instituciones a renovar su compromiso de trabajo diario por y para todos los ciudadanos, obligan a la transparencia de las decisiones y a la motivación pública de sus actos, y se convierten en un referente, fundamentalmente cuando no se encuentran manejadas por siglas políticas concretas, para un conjunto de ciudadanos que quieren expresar libremente su opinión e implicarse en el bienestar y mejora de su entorno más allá de su derecho al voto en cada periodo electoral.

Esta asociación ha venido demostrando su total independencia de cualquier partido político o institución pública y, asimismo, su reacción contundente ante cualquier intento de manipulación interesada por parte de quienes no conciben la independencia de criterios y el ejercicio de derechos sociales como una parte sustancial de la vida democrática de los pueblos y ciudadanos.

Desde el amparo de esta manifestación, conviene recordar que este escrito de alegaciones no tiene más objeto que participar activamente en la definición de un documento que resulta vital para el futuro de este municipio y para los ciudadanos que lo habitan o que desarrollan su actividad económica en el mismo. La expresión de las opiniones, comentarios y propuestas que en este escrito se vierten, sólo tienen por objeto conseguir la ordenación más racional del territorio de Tegueste para obtener la mayor calidad de vida en un entorno caracterizado por la presencia de destacados recursos naturales y patrimoniales, y la ausencia de infraestructuras y servicios básicos en los núcleos urbanos.

También partimos de la premisa histórica reciente de que las ansias de crecimiento sin límites a costa de la ocupación desmedida del territorio sólo han producido enormes contradicciones sociales y abandono de las necesarias infraestructuras y dotaciones que requieren los núcleos consolidados y sus ciudadanos. Si a ello sumamos el elevado consumo y derroche de recursos patrimoniales y los efectos ambientales que esta manera de proceder ha supuesto, podemos afirmar el enorme grado de responsabilidad histórica que las instituciones han demostrado tener en todo este proceso carente de una visión más racional y coherente con perspectiva de futuro en las intervenciones operadas sobre el territorio.

El planeamiento general ha venido representando y dando carta de legitimidad durante los últimos veinte años a esta expresión del desatino, de irracionalidad y del enriquecimiento a corto plazo, apoyado además en la tolerancia frente a la indisciplina urbanística, que plantea serios problemas a cualquier intento de establecer una ordenación urbanística racional. La ausencia de disciplina urbanística como fórmula para obtener el favor electoral de los vecinos, ha venido demostrando la incapacidad de sujeción a un ordenamiento jurídico al que las instituciones deben su respeto y sobre el que juran la aceptación de sus cargos.

El municipio de Tegueste no ha sido ajeno a este proceso y a esta forma de atender el territorio, y pese a que todo el ordenamiento jurídico vinculado con el territorio, el urbanismo y el medio ambiente desde 1999 tiende a la contención del crecimiento, a la mejora de los núcleos consolidados y a la protección de los recursos patrimoniales, se intentó durante la primera aprobación inicial consolidar un modelo de territorio municipal siguiendo el viejo esquema de crecimiento desbordado y dándole la espalda al ordenamiento jurídico-urbanístico vigente.

El nuevo documento que ahora analizamos se encuentra algo más ajustado a la realidad legal y territorial, lo que no obsta para que existan todavía muchos aspectos que deben depurarse, acomodarse a la legalidad vigente y ajustarse a planes y normas de jerarquía prevalente. Gran parte de estos aspectos ya fueron puestos de manifiesto durante las reuniones mantenidas en el seno del Consejo Asesor para el Seguimiento del Plan General de Ordenación de Tegueste, en las cuales estas Asociaciones intervinieron activamente. Sin embargo, al trabajar sobre un documento que ya se encontraba cerrado de antemano, ninguno de los aspectos debatidos han sido reconocidos, lo que nos obliga a volver a plantearlos en este escrito.

Son justamente estos aspectos los que queremos poner de manifiesto en el presente escrito, en el ánimo de obtener un documento que pueda regir el destino urbanístico y ambiental de este municipio desde la racionalidad y protección de los recursos en cualquier intervención privada y pública que se ejerza sobre el territorio municipal.

Comentar por último, que a estas Asociaciones sólo le incumben los aspectos estructurales del planeamiento, es decir, aquellos que tienen incidencia en el modelo de ordenación urbanística y ambiental municipal que establece el Plan General de Ordenación, dejando los aspectos puntuales o de ajuste de detalle a la elección de cada ciudadano mediante el oportuno ejercicio del derecho a plantear o no alegaciones sobre sus fincas y derechos sobre las mismas.

 

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